Permanecer en Cristo
La vida fructífera comienza en nuestra unión con Jesús.
Jesús presenta una imagen sencilla: Él es la vid y nosotros somos las ramas. La rama recibe su vida de la vid. Antes de pensar en lo que podemos producir, somos invitados a reconocer de dónde viene nuestra vida.
Permanecer en Cristo implica recibir Su Palabra, volver a Él en oración y responder a Su amor con obediencia. No es una competencia para demostrar nuestro valor. Es una relación que transforma nuestras decisiones y sostiene nuestra esperanza.
Hoy, lleve delante del Señor una preocupación concreta. Lea el pasaje despacio y considere qué significa confiar en Él en ese lugar. El fruto de esta relación se expresa también en la paciencia, el servicio y el amor hacia quienes nos rodean.
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